Basílica de Jesús de Medinaceli

 

La Basílica de Jesús de Medinaceli es un templo católico situado en el corazón de Madrid. Es uno de los santuarios más antiguos y visitados del país, y centro de devoción al Cristo de Medinaceli, cuya imagen atrae a miles de fieles cada año, especialmente el primer viernes de marzo. 




Ubicación: Plaza de Jesús, 2. 28014 Madrid. 

Orden custodiante: Hermanos Menores Capuchinos


Origen e historia

La basílica ocupa el solar del antiguo convento de los Trinitarios Descalzos de Nuestra Señora de la Encarnación, fundado en 1606 bajo el patronazgo de los duques de Medinaceli. En 1682 el convento recibió la imagen de Jesús Nazareno del Rescate, más tarde conocida como el Cristo de Medinaceli, traída desde el norte de África tras haber sido rescatada por los trinitarios. La devoción creció rápidamente, convirtiéndose en una de las más arraigadas de Madrid. 

En 1895, la duquesa de Ofalia cedió la antigua capilla a los capuchinos, quienes impulsaron la construcción del actual templo entre 1927 y 1930. En 1973 el papa Pablo VI la elevó a basílica menor. 




Arquitectura y arte 

El edificio combina sobriedad y monumentalidad. Su planta de cruz latina y su fachada simétrica, flanqueada por dos torres, expresan equilibrio y serenidad. En el interior destaca el altar mayor, presidido por la talla barroca del Cristo de Medinaceli, revestido con túnica púrpura, enmarcado por un camarín que permite la veneración directa de los fieles. 

El templo también alberga capillas laterales, vitrales coloridos y un gran órgano sinfónico recientemente restaurado, que refuerza su vocación musical y litúrgica. 


Devoción y tradiciones

El acto más emblemático es el besapié del primer viernes de marzo, cuando hasta 100 000 personas acuden a besar el pie del Cristo y formular tres peticiones, según la tradición. 

La Archicofradía Primaria de Nuestro Padre Jesús Nazareno organiza cultos y procesiones durante la Semana Santa madrileña. 


Actualidad

Además de ser lugar de culto, la basílica mantiene una intensa labor pastoral y social a través de los capuchinos, con actividades de caridad, misiones y acompañamiento espiritual. Continúa siendo un referente de fe viva y patrimonio religioso en el centro histórico de Madrid.



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