Taxi a Manhattan


Cerca de una de las principales zonas de negocios de la capital, se encuentra este original restaurante con un conseguido ambiente neoyorkino, gracias a una decoración en la que no falta detalle. Está dividido en varias áreas: salón, ático, barra, y terraza en el exterior. Cuando llegamos, nuestra mesa aún no estaba preparada y nos pasaron a la zona de la barra durante unos minutos, donde unos camareros muy amables nos sirvieron unas bebidas.


Cenamos en el salón principal, las mesas son cómodas, y el sitio es amplio, no hay problemas de espacio. La decoración está muy cuidada, hay incluso un piano de cola!.

Subiendo unas escaleras, hay otra planta, llamada el "Ático", desde donde se ve el restaurante con una interesante perspectiva. Como punto negativo, podemos decir que no vimos que el restaurante esté adaptado para personas con movilidad reducida, ya que los aseos se encuentran en esta planta.



Pedimos varios entrantes para compartir: ensalada césar ( 9€ ) mejillones de roca al ajillo ( 10€ ), tortilla de manzana y patatas ( 9€ ), parrillada de verduras ( 12€ ), croquetas de jamón (en la ración venían 6 unidades pero como éramos 8 comensales, el camarero añadió 2 más, incrementando un poco el precio). Los entrantes, todos buenísimos, aunque es cierto que si eres de buen comer, encontrarás las raciones un poco escasas.




Muy curioso ver cómo preparan los platos mientras cenas, ya que la cocina está situada en el centro del salón y se puede ver al chef trabajando. De segundos platos pedimos los siguientes: Pulpo braseado (15,50 €). Muy sabroso.


Pollo de corral asado con naranja de la china (servido en una cazuela!) ,un pelín seco (14€).


Presa ibérica a la brasa marinada en Teriyaki ( 15€ ), recomendamos pedirla, muy rica.


Una cosa mejorable: consultamos al camarero que nos atendió para saber si el plato de lomo de buey estaba bien para dos personas (17,50€), y nos dijo que sí, nada más servirlo le comentamos que era pequeño para compartir y pedimos otro plato más (presa ibérica).


Los postres, espectaculares, os los recomendamos todos!


Conclusión: el sitio nos gustó mucho, la decoración fantástica, los platos estaban ricos aunque algunos algo escasos, el servicio por lo general bastante atento quitando algunas excepciones (la bebida tardaba muchísimo en llegar). Lo único que no nos gustó a ninguno fueron las copas. En cambio, los cócteles, estaban perfectos!

Si puedes, prueba su menú de lunes a viernes hasta las 16:30 h (12 €)

Calle Basílica, 17