Marula Café era uno de esos sitios increíbles y con personalidad que destacaba en la noche madrileña. Una auténtica lástima que lo hayan cerrado. Era una parada obligatoria. Aunque popularmente se le conocía como un club de música funky, este espacio rompía moldes aceptando propuestas culturales tan diversas como estudios de fotografía, eventos corporativos y presentaciones de libros o discos. Aunque solo lo he conocido como bar de copas, admito que el enclave, la estética y el ambiente eran propicios para más actividades.
Su propuesta era perfecta para una transición impecable: un café tranquilo por la tarde que se transformaba en una copa por la noche. Era uno de estos sitios que derrochan "rollazo", contagiando el buen humor de su público y envolviéndote en una atmósfera musical que era una pasada.
Echaremos de menos sus sesiones, sus conciertos, sus DJs y sus icónicas jam sessions de funk, soul y jazz.
Echaremos de menos sus sesiones, sus conciertos, sus DJs y sus icónicas jam sessions de funk, soul y jazz.
(Cerrado)


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Un saludo,
Francisco M.